Cuando aprendes a disfrutarte, eres capaz de disfrutar. - Romina Sacre
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Cuando aprendes a disfrutarte, eres capaz de disfrutar.

En sexualidad, es importantísima la imagen que tenemos de nuestro cuerpo, ya que esta beneficia o afecta la vivencia de nuestras sensaciones.

Desde pequeñas, nos enseñan a no aceptar nuestro cuerpo, y del amor al mismo, ni hablemos. Incluso, es común escuchar a las mujeres a nuestro alrededor decir: “me veo gorda”, “estoy horrible”, “si tuviera tal atributo sería feliz o más bonita”, etc. La situación es que pareciera que el mensaje que nos dan es de no enamorarnos del cuerpo que habitamos. Lo triste es que estas expresiones surgen en automático y  también enviamos el mismo mensaje a nuestras pequeñas.

Por otra parte, la sociedad nos invita a irnos al extremo como recurso para llegar al “ideal” que la misma nos impone. Actualmente hay muchas “modas” de estilo de vida saludable que se vuelven más autoexigencia con el cuerpo, que un disfrute del proceso de lograr el cuerpo que te gustaría (quizá más atlético, pero sano). Con esto, me refiero a dietas en las que las personas mueren de hambre, ejercicio que de pronto suele volverse una obligación, tratamientos estéticos para modificar nuestra imagen corporal o productos milagro que pueden repercutir la salud a largo plazo. Acciones que en lugar de ayudarnos a disfrutar, nos llevan de la mano al sufrimiento.

Creo fielmente que tenemos un gran compromiso respecto a deconstruir los estereotipos impuestos. Estar saludable y bonita, no es sinónimo de dejar de disfrutar de la vida, de nosotras. Todos los cuerpos son hermosos por el simple hecho de que cada uno es único. La manera en que nos sintamos en nuestra propia piel, va a colaborar al ejercicio de nuestra sexualidad. Si no me siento cómoda conmigo misma, difícilmente voy a disfrutar y disfrutarme durante los encuentros sexuales, ya que seguro estaré más preocupada en cómo me veo que en cómo me siento. Siempre he pensado que, no hay nada más sexy que sentirte cómoda en tu propia piel: para la otra persona y lo mejor, para ti.

Recordemos que la sexualidad no sólo implica un encuentro coital, sino todo tipo de encuentro sexuales que tengamos, empezando por nosotras mismas, por cómo nos sentimos de ser mujeres, del cuerpo que somos. Tengo certeza que todas aspiramos ser felices dentro del mismo y permitir que todas las sensaciones placenteras le sucedan.

De pronto, somos expertas al hablar de valores. Entonces, apliquemos los que tanto pregonamos con nuestro cuerpo: amor, respeto, aceptación…

Sé que seguramente han leído o escuchado esto millones de veces, pero les prometo que el día que logren aceptar su cuerpo como es, se van a sentir totalmente libres de disfrutar su sexualidad. El día que dejé de poner casi lupa en la celulitis que tenía, en las lonjas, estrías, cicatrices, en si ponía cara de niña del exorcista al tener orgasmo; y a cambio, aprendí a disfrutar andar en ropa interior por mi casa, a bailar así, a verme bonita sin maquillaje, enamorarme de mis pecas, comer postre sin fijarme en las calorías. Ese día, descubrí lo maravilloso que es disfrutarse, lo cómodo que es estar en mi propia piel y esto, se trasladó a mi sexualidad, dejé de preocuparme por verme “fea”, despeinada o de mostrar todas a las que yo llamaba “imperfecciones” y cubría como pudiese. Empecé a experimentar esas cosas que tanto me molestaban, como algo que hacía mi cuerpo único y que me diferenciaba de las demás. Así, empecé a sentirme más sexy, a prestar atención en los detalles que vivía a través de mis sentidos. Lo que colaboró a mi sensualidad. Ello marcó un antes y un después en la vivencia de mi sexualidad. De tal forma que, empecé a tener más orgasmos, a disfrutar de todas las sensaciones que los encuentros sexuales me regalaban, a sentirme orgullosa del cuerpo que habito y a crear mis encuentros sexuales como se me antojara. Esto se tradujo en una mujer más segura y libre con su cuerpo.

¿Cómo lograrlo? Vamos de menos a más con algo muy fácil. Regálate la experiencia de verte desnuda frente al espejo todos los días, presta atención a cada detalle, mírate a los ojos y di: “Me amo y me acepto tal y como soy, porque soy única y eso me hace muy hermosa.” Y ten presente: Cuando aprendes a disfrutarte, eres capaz de disfrutar, ¡inténtalo!

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