El amor después del dolor - Romina Sacre
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El amor después del dolor

Para volver a ver al amor con nuevos ojos, es necesario ser una nueva persona. Cada relación que tenemos tiene un poder mágico, y ese poder para mí, es el de sanar cada vez más nuestras emociones, nuestra mente y nuestro corazón.

Ya tronaste, ya te aventaste el numerito del sufrimiento y del azote porque ese amor se terminó,  ¿y luego? ¿Qué pasa en ese lapso de tiempo, desde que todo se termina hasta que sanamos el corazoncito y nos atrevemos a mirar al amor con ojos nuevos?

Para mí, las separaciones o cualquier ruptura o pérdida en la vida, son un gran regalo. Algunas veces, solo bajo esas circunstancias nos atrevemos a mirar hacia el interior y nos damos cuenta de cómo estamos: en nuestras carencias, miedos, soledades, heridas, y porqué no, también descubrimos nuestro valor, nuestra valentía, nuestros límites.

Cuando no nos damos ese tiempo de duelo, de sentir el fregadazo que se nos vino encima, vamos cubriendo y tapando esas emociones que nos podrían servir más bien, como una valvulita para liberar lo que ya no necesitamos.

Así en cada relación que pasa, tenemos la oportunidad de volvernos más fuertes, más seguras. De establecer con más conciencia esas áreas en las queremos que esa nueva relación que viene nos nutra, y tener la claridad suficiente para retirarnos de lo que no nos suma.

Para volver a ver al amor después del dolor, es importante entender que todo cambia, que ni somos la misma persona que estuvo en aquella situación, ni este nuevo amor (o posible amor) es esa persona o circunstancia con quien estuvimos. Pero para llegar a este punto, es básico aprender a darte amor a ti misma.

Cuando aprendemos a amarnos con TODO lo que somos, sin pena, así a calzón quitado, amando nuestras sombras, nuestras neurosis y a nuestro lado más luminoso y amoroso, podemos entonces compartir el amor y abrirnos a recibir.

A mí me ha funcionado iniciar ese camino contactando con mis pasiones, dedicarme tiempo, escucharme y dejar de salir corriendo ante mi soledad y mi voz; porque si yo salgo corriendo, ¿por qué el de enfrente no querría hacerlo? Si yo no me escucho ¿con qué congruencia pido a los demás que lo hagan?

Yoga ha sido para mí el camino que me ayuda a centrarme, a respirar, a escucharme. A pasar tiempo de calidad conmigo, sin que el celular suene o toquen el timbre. Y cuando enseño, me convierto en alumna también y me veo reflejada, lo cual me ayuda a seguir aprendiendo de mí.

A lo mejor tu pasión es cocinar, correr, leer, lo que sea que alegre a tu corazón, te acercará a tu verdadera esencia, y te ayudará a comenzar a escuchar tu propia voz sin juicios;  te llevará a amarte incondicionalmente, así como pides que te amen.

 Estoy segura que cuando aprendemos a amarnos, podemos elegir con mayor claridad aquello que SÍ queremos para nuestra vida. Cuando probamos lo que nos da paz, difícilmente permitiremos que entre los que nos causa ansiedad. Pero para ello, hay que conocernos y dejar de tenerle miedo al amor, al amor propio, a la soledad; enfrentar a nuestros demonios para amarlos de la misma forma que amamos nuestro lado amoroso y compasivo.

Por eso hoy, es buena oportunidad para aliarte con el dolor, para que te enseñe el camino más honesto y sincero hacia tu corazón, hacia el verdadero amor, el amor hacia ti, ¡porque tú debes ser el amor de tu vida!

¿Y tú, cómo vives el amor después del dolor?

Namasté

Ada Carrillo

Maestra de Yoga y Meditación

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