La gran diferencia entre aceptarse y conformarse - Romina Sacre
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La gran diferencia entre aceptarse y conformarse

Estatura 1.59, piernas cortas, costillas un poco salidas. Poca cintura, 34B, talla 28 de jeans (harta nalga y cadera) y depende de la ropa, talla chica o mediana. Esta soy yo.

La última vez que me pesé fue en agosto y pesaba 60 kilos, ya bajé de peso pero igual no sé exactamente cuántos kilos menos. El peso no dice mucho sino cómo te quede la ropa. La mayoría de mi familia es de constitución delgada pero habemos algunas de la familia que si no nos cuidamos, tendemos a subir de peso. 

Por esa razón, hace 3 años decidí cambiar mis hábitos porque siempre me quejaba de “estar gorda y no verme bien en bikini.” La realidad es que no estaba gorda, más bien estaba aguada porque no hacía ejercicio y tomaba malas decisiones al comer. Gracias a un ex mío que estaba mega bueno decidí inscribirme al gimnasio y después fui con Claudia Zaragoza, mi Health Coach, para que me guiará con la alimentación porque yo tenía una relación un poco distorsionada con la comida. 

Sin embargo, a lo largo de estos años, ya identifico a mi mente cuando trata de ser maldita conmigo. He aprendido que no existen las culpas y que en vez de madrearme, debo de tomar la mejor decisión ese día. Por ejemplo, cuando me levanto temprano tengo la opción de quedarme en mi cama y quejarme todo el día que no hice ejercicio o levantarme, ponerme mis pants e irme al gimnasio. Todos tenemos el poder de decidir para sentirnos mejor.

¿Quiero quedarme con estos 8 kilos que subí o mejor le bajo al azúcar y a las chelas? No pretendo ser talla 2, ni pesar 45 kilos, pero sí quiero ser mi mejor versión, para que cuando esté sin ropa frente al espejo me guste lo que vea. Y habrá cosas que acepte y otras que no. Acepto mis pompas, mi cadera, pero mi celulitis, ¡no! Por eso tomo mucha agua y trato de no comer lácteos, pero todo el esfuerzo que hago es por mi y para mi. No es para compararme ni por sentirme superior porque “soy más flaca” que la de a lado. 

Jamás hay que se conformarnos ni quedarnos en la zona de confort. Sé que es más rico dormir esa hora más o llegar a tu casa después de trabajar y prender Netflix pero hacer ejercicio te cambia la vida. Tener un cuerpo fuerte y bien alimentado te va a ahorrar el 90% de las enfermedades y te va a hacer sentir súper poderosa. 

Durante este mes voy a contarles historias de mujeres a las que admiro muchísimo porque decidieron transformar sus cuerpos y sus vidas, ¡y los resultados son de aplaudirse! 

Es trabajo contínuo pero a eso venimos a esta vida, a trabajar y a dar lo mejor cada día. 

Les mando muchos besos y espero sus comentarios.

Comentarios

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1Comment
  • Melissa Matasol
    Posted at 22:37h, 17 January Reply

    Buenisimo Romi! me encanto! precisamente ahora esta luchando contra misma , el hecho que he subido de peso y me cuesta mil bajarlo! Eres una gran inspiracion

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