La nueva #Runner - Romina Sacre
2701
post-template-default,single,single-post,postid-2701,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

La nueva #Runner

“Te vamos a invitar a correr la carrera de 21km en abril, ¿te late?”, me dijo Alma Peña, Communication Manager de Nike México el año pasado. Me acuerdo que Juan Pablo, mi socio, se me quedó viendo. Yo le dije que sí a Alma pensando que se le iba a olvidar la invitación.

Llegó enero del 2016 y me llegó un Whatsapp de Alma diciéndome que me invitaba a House of Her, la casa de Nike en la Colonia Juárez para hablar de la carrera. Alma es una chingona y tiene un poder de convencimiento b-á-r-b-a-r-o. “Nos vemos la próxima semana en el Sope en Chapultepec. Recuerden que los entrenamientos son a las 6:04 am.”

Salí con terror y le marqué a mi Claudia Zaragoza, mi Health Coach quien me ha estado entrenando desde diciembre. “Quieren que corra medio maratón, ¿cómo mierdas lo voy a lograr?”, le dije apanicada. “Tú tranqui, sí lo logras”, me respondió.

El primer día que llegué al Sope a las 6:04 am pensaba que qué chingados estaba haciendo, que a mi ni me gustaba tanto correr, que quería estar en mi cama y  que ahora sí me estaba pasando de palera. Había muchísimas niñas y estaba obscuro así que veía a la mitad. Reconocí a Cynthia Buttenklepper y a Ale Moreno que ya las conocía de antes pero no eran mis amigas. Erick el entrenador me puso en el grupo intermedio desde las primeras semanas y yo le hablaba en pánico a Clau: “Es que me ahogo.” “Es que van muy rápido.” “Es que nunca había corrido en exterior.” A lo que respondió: “Tú ve a tu ritmo, ¿por qué tienes que seguir a las demás? Despacio y lo vas a empezar a disfrutar.”

En febrero me fui a Nueva York a Fashion Week y pues ya saben toda mi historia con E, y en ese viaje fue cuando ya me traía hasta el copete. Aprovechaba mis momentos de estrés y ansiedad para ir al gimnasio. Terminaba mis 5 km y me sentía taaan bien. Y así empecé. Corriendo 5 km, luego 8, 10, 12, 14 km. El domingo 17 de abril, una semana antes de la carrera me dio el ataque y la ansiedad no me dejó dormir. El lunes después de mi entrenamiento, le pedí a mi amigo Octavio Arista #runnerprofesional que me diera tips porque los nervios me estaban matando. “Vamos a correr juntos mañana”, me dijo.

Corrimos de la Condesa al Zócalo. Así de pinche intenso estuvo. Corrí 16 km y yo con eso me sentí segura para correr los 21 km (y con mi amuleto de la suerte que un dije de Aristocrazy que me regaló mi mamá).

El domingo 24 de abril corrí mi primer medio maratón. ¡Mi primera carrera de la vida! Llegué a las 6 am porque tenía que ver a los de la producción del comercial de Nike (porque voy a salir en uno próximamente) (poco a poco persiguiendo la fama) y después vi a las Shankas. Cynthia y Gaby que se convirtieron en mis grandes amigas estaban súper emocionadas, todas estábamos emocionadas. Calentamos y a las 7:04 am dieron el arranque. La primera canción que escuché fue “Liztomania” de Phoenix y fue lo mejor que me pudo haber pasado porque esa canción me recuerda a mi hermana y al verano del 2010 en Nueva York. La voz de Clau mi Health Coach resonaba en mi cabeza: “Vete tranqui, no importa que todas te pasen.” Y así lo hice. Mis primeros 5km los hice en promedio de 6 min por kilómetro. Los primeros 10 km me costaron un ovario y justo cuando iba por Parque Lira, en una subida del puto infierno, empecé a caminar. No había pasado ni un minuto y una chava me tocó la espalda y me dijo: “Vamos.” Se oye muy cursi pero está cabrón que alguien que ni te conoce te anime a seguir adelante y te eche porras. Casi lloro.

Durante la carrera estuve escuchando canciones que me recordaban un momento específico. Escuché “Las Flores” de Café Tacvba que me recuerda a un día en el que mi hermana y yo estábamos en el coche sobre el segundo piso del Periférico con las ventanas abajo o “Ciega Sordomuda” de Shakira que me recuerda a Jimena Turrent, una de mis mejores amigas que corre maratones y fue en las primeras en apoyarme. Todas las canciones que puse en mi playlist “Running” de Spotify tenían una conexión emocional, era escuchar el soundtrack de mi vida, desde “Last Night” de The Strokes hasta “Subidón” de Fey. ¿Creían que sólo corría con Hip Hop? No mis niñas, escuchar a los Backstreet Boys o “Me haces tanto bien” de Amistades Peligrosas motiva muchísimo. Hubo momentos en los que se me salieron las lágrimas, no muchas, pero no podía creer lo que estaba viviendo. Estaba feliz. Por ahí del kilómetro 16 pasé por el Centro Cultural del Bosque y me acordé de cuando tuve la oportunidad de hacer “Claroscuro”, una obra de teatro y agradecí por ese momento tan único y tan magnífico. Agradecí mucho. Mucho. Por mis piernas, por mi cuerpo… Me acordé de algunas personas que en algún momento me dijeron que “no” cuando quería ser actriz, en todas esas puertas que me cerraron, cuando me rompieron el corazón, de Adolfo mi ex novio que fue el primero en proponerme que por qué no corríamos juntos y yo le respondí que “jamás en la vida iba a correr ni medio kilómetro.” Ay, que horror. Si Adolfo se entera de mi medio maratón me restregaría en la cara que él fue el primero. Y sí. A él le agradezco que me enseñó mil cosas. Pensé en mis amigas y también en ustedes mis paleras. Está muy cabrón que sean tan buen pedo conmigo y que sean parte de mi felicidad. Amo mi vida y en gran parte del porqué la amo tanto es por ustedes que me leen y están conmigo en todas mis locuras.

Corrí un total de 2 horas 22 minutos a un ritmo promedio de 5 minutos 30 por kilómetro. Cuando vi de lejos la meta me emocioné cabrón. No sé cómo explicar lo que se siente cuando cruzas la meta. Es de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Es total satisfacción y felicidad. (Obvio lloré y seguro saldrá en el comercial) (No se burlen).

Le di las gracias a Alma y a Erick por haber influido de manera tan positiva en mi vida. ¡Ahora entiendo el rush y la intensidad de los #runners! Correr para mí se ha vuelto una terapia y en una meditación. Es el único momento donde estoy realmente conmigo y donde no pienso, donde me desconecto. Es increíble sentir mi respiración y traspasar esas barreras mentales.

Esta semana no saben lo que me ha costado. Estoy agotada. Me tardé en escribir este post tres días porque no puedo pensar en nada, tengo hambre todo el día y creo que sigo con el rush de la carrera.

¿Alguna de ustedes corre y quiere compartirme su experiencia? ¿Quién se apunta a correr conmigo el medio maratón de la Ciudad de México? ¿Lo hacemos juntas?

unnamed-7

Esta foto me la tomó mi papá llegando a la meta. Lloré como Magdalena no crean. 

unnamed-9

unnamed-8

Mi amiga Cynthia y yo viendo nuestras medallas.

unnamed-11

Mi hermana Renata apoyando. 

Comentarios

Loading Facebook Comments ...
1Comment

Post A Comment