La vida después del sexo anal. - Romina Sacre
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La vida después del sexo anal.

Cuando de sexo anal hablamos, al ser Sexóloga constantemente escucho: ¡Qué asco!, ¡qué horror!, ¡eso no es placentero!, ¡se me va a salir algo!, ¡nunca lo haría! Pero, ¿por qué no aventarse a sentir más placer? 

El sexo anal suele ser una práctica muy estigmatizada, puesto que existen diversas creencias erróneas al respecto, esto por el teléfono descompuesto que de pronto hacemos entre amigas y conocidas acerca de nuestra experiencia, que no necesariamente es verdad absoluta para todas las personas. Esto sólo transmite miedo y sólo quita las ganas de aventarse a experimentar. Es por ello que, antes de emitir un juicio acerca de la práctica anal, les recomiendo pregunten a las que les cuentan: ¿cómo lo vivieron?, ¿por qué les pareció horrible?, ¿cuál era el vínculo con la persona que lo realizaron? Una vez contestadas estas preguntas, es súper fácil darse cuenta que la verdadera razón por la cual no la pasaron bien, es porque no la llevaron a cabo de manera adecuada.

Cabe mencionar que, todos los músculos que van de la entrada de la vagina al ano están conectados. Por lo cuál, esta práctica es muy placentera. Si pones atención durante tus encuentros, seguro notas que durante la penetración de la vagina, también tienes sensaciones en el ano. Esto también pasa al revés, y de igual forma, ¡también tienes orgasmos! Obviamente, en el ano.

Errores más comunes

1. Realizarla en la alberca o regadera (con la falsa creencia de que el agua es un lubricante).

2.Querer hacer la penetración anal sin aproximaciones previas (ir de más a menos).

3. No ir al baño previamente.

4.Por ello, te recomiendo una lista de básicos con lo que hay que hacer si se te antoja, y quieres realmente disfrutar de esta práctica, que más que horrible, te puede dar algunos de los mejores orgasmos de tu vida.

Consejos

Revisa tus creencias. ¿Qué piensas al respecto?, ¿cómo te hace sentir la idea de esta penetración?, ¿qué te han contado?, ¿quién te contó? Esto con la finalidad de identificar cuáles pensamientos son ajenos y cuáles tuyos.

Haz del baño. Al menos dos horas antes y asea bien la parte externa del ano. Esto para que durante el acto, no haya miedo de alguna fuga.

Compra un lubricante.  A base de silicón de buena calidad (textura oleosa), justo lo que necesita el ano que no tiene lubricación natural como la vagina y hay que darle una ayudadita. Verifica que este lubricante sea compatible con látex, ya que de lo contrario, puede rasgarlo y dejar de protegernos.

Ten un condón a la mano. Guante de látex o un dedal, que son condones pequeños que se pueden poner en los deditos y encuentras en cualquier condonería. Jamás metas algo sin condón, guante o dedal al ano. Procura que el pene o los deditos siempre estén protegidos. Esto por higiene sexual y para evitar alguna fisura.

Y cuando el momento se acerque…

1.Colócate la protección (condón, dedal o guante) y también lubrica de manera generosa el ano.

2.Ve de MENOS A MÁS (aplica en todas las prácticas sexuales). Quizá en la primera experiencia no vas a dejar que la otra persona meta el pene o todos sus dedos. Así que empieza pidiendo que metan el dedo meñique, luego el anular, medio, etc. De manera que te vayas sintiendo cómoda con los deditos que estén ahí. Si algo te incomoda, hazlo saber a tu pareja.

3.Si esto fluyó bien, en otra sesión, puedes recibir la penetración peneana. Igualmente, poco a poco, hasta que permitas que tu pareja pueda moverse.

4. Otra opción es anexar un juguete sexual anal especial para esta práctica. Lo reconoces porque siempre traen una base o un aro para poder maniobrarlo, ya que el ano no tiene un tope como la vagina y por ende, puede irse al intestino. Las más famosas son las perlas anales, que justamente van de la más pequeña a la más grande. Lo ideal es que a esas también les pongas un condón con lubricante, y así te cuides junto con tus juguetes.

Ten presente que, el cerebro es el órgano más importante durante el encuentro sexual. Por lo cual, las creencias que tengas respecto a esta práctica, van a influir directamente en tu grado de disfrute. Por otra parte, es válido probarlo, no pasarla tan mal, y aún así decir que no es para ti. Lo que no se vale es evitar permitirte algo que puede ser muy placentero.

Recuerda que la sexualidad no es para sufrir, sino para disfrutar, y que todo es válido siempre y cuando haya un consenso, no lastimes a alguien más o abuses de la ignorancia.

Entonces, ¿te animarías a probar esta práctica? Te aseguro que, la sexualidad es un antes y un después de llevar a cabo y disfrutar el sexo anal, ya sea que de plano digas que no es lo tuyo o que te encante y no puedas vivir sin realizarla, ¡empiézale hoy!

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