Lo maravilloso de ser única e irrepetible - Romina Sacre
3317
post-template-default,single,single-post,postid-3317,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Lo maravilloso de ser única e irrepetible

Con el tiempo aprendí a amar a quien veía en el espejo. Entendí y asimilé que este es mi cuerpo, este es el templo en el cual vivo, y debo honrarlo.

Somos mente, cuerpo y alma. No podemos pretender separar cada uno y pensar que funcionaremos correctamente. La imagen corporal o body image es el factor más importante de la autoestima, que es la manera en que piensas y sientes acera de ti como persona. Debes tener en cuenta que eres única e irrepetible, y que lo que te hace ser especial es ser tú. No hay nadie más igual a ti.

La autoestima tiene que ver con cuánto crees que vales como persona y cuánto sientes que las demás personas te valoran. Esto puede afectar tu salud mental y tu comportamiento.

La imagen corporal es la forma en cómo te ves en el espejo, cómo te sientes contigo misma, si te sientes atractiva o si a las demás personas les gusta tu aspecto. En la mayoría de los casos, la imagen corporal afecta directamente a la autoestima. Me pasaba todos los días, me veía al espejo cada mañana y la imagen de mi misma parada ante él determinaba mi humor y la actitud que tomaba en la escuela, en el trabajo y hacia quien me rodeaba. Y si le sumaba el número que marcaba la báscula al pesarme, era el acabose. Si pesaba más, caía en una depresión total y estaba de mal humor todo el día. Cuando no te sientes bien contigo misma, te aíslas, te enojas, no quieres ver a nadie y entras en un círculo negativo en el cual te saboteas constantemente.

La imagen corporal va mucho más allá del peso, de si somos llenitas o flacas, altas o bajitas, morenas o güeritas. Desgraciadamente, desde niñas, empezamos a recibir mensajes a través de la televisión, las revistas y en las redes sociales de las referencias de belleza, que nos marcan el paso de los aparentes modelos a seguir. Creamos en nuestra mente una imagen ideal y empezamos a atacar la propia. Por ejemplo, yo odiaba mis piernas y mis pompas. Las atacaba constantemente sin caer en cuenta que son las únicas piernas que tengo y que no puedo cambiarlas, ¡pero si puedo hacer muchas cosas con ellas! Mis piernas me llevan de un lado a otro, puedo caminar y disfrutar de un rico paseo, puedo correr los maratones que tanto disfruto, puedo lucir una falda, puedo brincar.

Con el tiempo aprendí a amar a quien veía en el espejo. Entendí y asimilé que este es mi cuerpo, este es el templo en el cual vivo, y debo honrarlo. Entendí que soy mucho más que el físico y que valgo por lo que soy como persona y por lo que reflejo. Te quiero contar acerca de una querida amiga que siempre ha sido llenita. Ella lo sabe y lo acepta, pero no le afecta en lo más mínimo. ¡Al contrario! Busca la ropa que le queda mejor, siempre lleva su pelo bien arreglado, se pone accesorios y los luce. Es tan segura que todo el mundo la voltea a ver en cualquier lugar al que entra, y es por la luz que irradia y lo que refleja. Se ama a sí misma tal y como es, y nadie habla de ella como “la gordita”, sino hablan de ella por lo que es como persona. Es tan segura de sí misma que el peso queda en un segundo plano. He aprendido mucho de ella a lo largo de los años y me ha ayudado mucho a valorarme.

En vez de fijar a una celebridad como modelo a seguir, me he volteado a seguir como modelo a esas personas que respeto y admiro, y estoy segura que me estoy convirtiendo en un mejor individuo.

Como recomendación:

  1. Empieza a sentirte cómoda en tu cuerpo. Valora que tienes uno y acepta tus brazos, tu cintura, tus piernas, tu nariz, tu pelo. Después, empieza a consentirlo haciéndote un corte de pelo que te guste, péinalo padre, maquíllate poco, date un masaje, sal a caminar, ponte unos aretes y collar bonitos, buscar la ropa que te guste y te haga sentir cómoda, medita y visualízate. Párate derecha frente al espejo, respira y siéntete orgullosa de quien eres.
  2. Haz una lista de cinco cosas que te gusten de ti y llévala contigo para que la leas cada vez que sientas que tu autoestima está baja.
  3. Haz una cadena de pensamientos negativos: cada vez que tengas un pensamiento negativo hacia ti, toma un clip y lo vas uniendo a la cadena. Al final del día te asombrarás al descubrir la cantidad de pensamientos negativos que tienes hacia ti misma. Trata de identificar cada uno y empieza a transformarlos en pensamientos positivos.
  4. Haz más cosas que te hagan feliz. No necesitas la validación de nadie para sentirte bien contigo misma. Enfócate en tus logros como persona, no por tu apariencia.
  5. Rodéate de personas que te apoyan y que te hacen sentir bien. Deja de frecuentar a personas que te chupan energía y que no te hacen ser mejor persona.

Nadie es perfecto. Acepta quien eres así tal cual y empieza a amar esas cosas que te hacen única. Ámate por quien eres hoy.

Estoy feliz de seguir colaborando con Romina. Cada mes nos veremos por aquí con más artículos y tips. Si tienes dudas o comentarios puedes escribir en este artículo o mandarme un correo a alejandra@juicebyhand.com.

Comentarios

Loading Facebook Comments ...
No Comments

Post A Comment