Lo que el sismo se llevó: el camino a la transformación. - Romina Sacre
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Lo que el sismo se llevó: el camino a la transformación.

Originalmente este post iba hablar sobre relaciones co dependientes y la importancia de cerrar ciclos emocionales. Irónicamente el sismo me llevó a la misma conclusión que tenía pensada para eso: todo aquello a lo que nos aferramos, es justo lo que necesitamos soltar.

Para los que vivimos en carne propia el sismo del 19 de septiembre nos quedó claro la magnificencia de la Madre Naturaleza y la futileza del ser humano. En cuestión de segundos, temblaron todas mis “seguridades” y surgieron mis inseguridades más profundas. Ese inolvidable martes vino a cuestionar todas mis certezas y me di cuenta que muchas eran falsos y corruptos cimientos infundados por miedo a perder lo que ni siquiera estaba ahí.

No hay que ser científicos para entender que la naturaleza es cíclica y que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.  Con el paso de los días y al ver a todo un país volcado en un caos tan simbólico y regenerador, me hizo pensar a lo que yo me he aferrado por tanto tiempo, a lo insostenible y a lo que mi naturaleza grita por renovar.

Un gobierno y políticos ineptos sobrepasados por una sociedad generosa, valiente, organizada y unida fue lo que me devolvió la fe en mi país. Jóvenes supuestamente indiferentes al frente de una movilización ciudadana nunca antes vista. Clases sociales unidas y ayudando hombro con hombro, animales rescatando humanos y gente que “no tiene nada” dándolo todo.

Estos “desastres” no nos pueden dejar igual, el caos es la semilla del cambio no olvidemos eso. Energías se mueven, la gente replantea sus certezas y dónde tiene puestas sus seguridades. Es momento de volver a arriesgarlo todo, es momento de cambiar viejas manías y costumbres, “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”; es momento de transformarnos, porque ese martes 19 de septiembre sólo se destruyó la falsa idea que nuestro país estaba destinado a la eterna corrupción en manos de aquellos en el poder. Ese martes también salió de los cimientos un México dormido, que teníamos olvidado cuan fuerte y unido es.

Cuando la vida te pone al límite de tus recursos físicos y emocionales es cuando te das cuenta de lo que eres capaz y de lo que urge que sueltes porque sólo son rocas que pesan en tu espalda. Para la Kabbalah y el judaísmo, el 20 de septiembre fue año nuevo, el mismo 19 tuvimos luna nueva –un nuevo ciclo, nuevos comienzos- la misma naturaleza nos está forzando a desprendernos de lo insostenible… ¡no te resistas humano!

Cumplí años en medio de esos días de incertidumbre y les puedo decir que no sentí que fuera mi cumpleaños hasta tarde en la noche. Pero no podía dejar de pensar en lo afortunada que soy al haber presenciado el lado más chingón y generoso de mi país en estos días. Al día siguiente elegí dejar ir una situación insostenible, elegí quererme a mí, construir nuevos cimientos, rodearme de quien quiera sumar conmigo, buscar nuevos retos y dejar de idealizar y basarme en los hechos.

El mayor reto que tenemos como humanos es no aferrarnos al caos, porque a veces es algo tan familiar que nos conformamos a vivir en la miseria por miedo al cambio, de que todo caiga en ruinas. Pero si México encontró en su propio corazón (su propia gente) la forma de reconstruirse y salir de los escombros, entonces nosotros también de nuestra propia ruina. No olvidemos que la ruina es el camino a la transformación.

Viene lo bueno: la reconstrucción. No sólo de estructuras físicas, sino emocionales –individuales y colectivas-. Los víveres y el apoyo deben ser no sólo físicos sino afectivos. Rebasemos también en amor, valentía, arriesgándonos a nuevos retos, rompiendo patrones y amando más. Somos merecedores de un mejor México, de una mejor versión de nosotros mismos y de abrirnos a todo lo bonito que esta vida nos quiere dar y que por no soltar lo bloqueamos.

¿Qué representó este sismo para ti? ¿Qué parte de ti mismo quieres recuperar de los escombros? ¿Qué falsa certeza debes dejar ir? No pierdas un día más.

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