Me quedé sin chamba... ¿Qué voy a hacer? - Romina Sacre
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Me quedé sin chamba… ¿Qué voy a hacer?

Quedarse sin trabajo es una situación que probablemente algunos hemos vivido, ya sea por la decisión de renunciar o porque inesperada y amablemente me invitaron a salir de la oficina y no regresar la siguiente semana. Pero, ¿qué pasa con nuestro sentir en estas situaciones?

Como todo en la vida, ¿lo podemos tomar como algo positivo o negativo?

Con positivo me refiero a ver la situación como una nueva oportunidad para un cambio, enfocarme en buscar algo que me llame más la atención o incluso, si existe la oportunidad de buscar algún curso que pueda tomar, hacerlo. En este tiempo se pueden arreglar asuntos personales y hasta hay personas que lo toman como un bonito descanso.

Por otro lado, está la decisión de ver el suceso de una manera negativa: estar enojados, recordarle amablemente a su mamacita linda al responsable y sentirnos desesperados. Incluso podemos pasar por las dos situaciones.

Cualquiera que sea tu enfoque, no te preocupes, estás en tu derecho de sentirte como quieres y estar feliz o enojado, pero, ¿qué pasa cuando estos sentimientos son superados y por más que mandas miles de currículum a diferentes lugares nadie te llama? ¿Qué pasa cuando vas a entrevistas y te mandan un mail de gracias por participar o incluso a veces ni te avisan y después de una semana, tú les escribes y responden: “la vacante ya se cubrió” o “buscamos a alguien con más experiencia”?  De repente comienzas a sentirte como un bueno para nada, te entra la desesperación y se bajan los ánimos.

A continuación, te presento algunos consejos que te pueden ayudar en estos momentos:

1.No te des por vencido

Sí, suena medio loco, pero tenemos que mandar de 10 a 30 CV´s al día. ¡Usa tus redes sociales! En Facebook existen varios grupos donde puedes buscar empleo, así como diferentes bolsas de trabajo online. Aplica en todas las que van de acuerdo a tu perfil y sé sincero. Puede ser que algunas veces no te llaman porque estás aplicando a vacantes que no se adecuan a tu experiencia, sin embargo, esto no quiere decir que no te puedan entrevistar. Aun así, se recomienda aplicar a vacantes que cumplen mínimo 50% de tu perfil.

2. Organiza tus finanzas

Una de las razones de sentirte preocupado puede ser por el tema económico, y sabemos que esta parte en la actualidad es muy difícil. Así que sí, apriétate un poco el cinturón, ahórrate el café de 50 pesos y mejor échatelo en tu casa. O si eres muy bueno haciendo algo, piensa en que puedes venderte como freelancer para no quedarte con las manos vacías. Un ejemplo, si soy buenísima haciendo eventos, por un tiempo me puedo dedicar a hacerlos para mis amigas. En una de esas hasta te empiezas a dedicar a esto.

3.Organiza tus datos

Este es un problema al que me enfrenté varias veces como reclutadora. A veces en nuestra desesperación no nos damos cuenta que nuestros datos en el CV no están actualizados. Por ejemplo, dejas tu celular viejo o un mail del que ya se te olvidó la contraseña. Siempre checa muy bien estos datos.

4.Continúa con la rutina 

Está bien si ya no tienes que despertar a las 5:00 am para llegar a un lugar, pero mantén una rutina para mantenerte ocupado. En lo personal, yo estoy acostumbrada a levantarme temprano, así que cuando no tuve trabajo seguí haciéndolo, pero cambiando el correr a bañarme por hacer ejercicio. Después dedicaba 3 horas de mi día a mandar un bonche de curriculums e inventarme pendientes como arreglar el clóset, inventarme menús para la comida, hacer servicio social o ser autodidacta y aprender algo. (Hay algunos cursos gratuitos que puedes tomar online, es una gran oportunidad para seguir aprendiendo).

5.Los cambios

La búsqueda de empleo puede ser tediosa y tardada, y en ocasiones dejamos de lado cosas como nuestro aspecto personal, y esto también repercute en nuestra autoestima. Así que aunque no tengas trabajo, date tu tiempo para arreglarte. Puedes llevar tus cosas a la cafetería de tu preferencia y chance hasta te sirve para hacer networking: nunca sabes si el de al lado requiera ciertos servicios. También funciona para darte ideas (aunque seas el chismoso picadísimo en la conversación de al lado).

Acuérdate de que los cambios no siempre son malos y que de todas las experiencias que tienes, siempre aprendes algo.

Y como decía mi abuelita: “Después de la tormenta, siempre viene la calma”. Así es que no dejes de echarle ganas, de que hay chamba para ti, ¡la hay!

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