No quieres ser la otra - Romina Sacre
4276
post-template-default,single,single-post,postid-4276,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

No quieres ser la otra

Puedes poner mil excusas pero al final la única que va a salir perdiendo eres tú. 

N era un güey que cuando lo conocí me gustó desde el primer instante que lo vi, y cuando platicamos me gustó todavía más. Tenía 23 años y él 31. N vivía en Los Angeles y planeaba mudarse a Nueva York (donde yo vivía), era productor de cine y demasiado sexy y simpático. Habían miles de cosas a su favor. ¡Era perfecto!

Bueno… casi… llevaba 9 años con su novia.

Por un largo periodo cada vez que iba a Nueva York siempre terminábamos agarrándonos a besos. Al principio pensaba que podía controlar la situación pero se salió de mis manos porque hablábamos casi diario y terminó gustándome más de lo que me pude imaginar. Me fascinaba y lo idealicé. Empecé a obsesionarme con la idea de él y yo juntos y eso se transformó en frustración porque, si tan infeliz era con su novia como él me contaba , ¿por qué seguía con ella? ¿Por qué no la cortaba? ¿Por qué no estaba conmigo?

Pasé por todas las etapas. Lo mandé a la chingada, lloré, le volví a hablar en una borrachera mía, me auto solapaba mis tonterías pensando que el del compromiso era él, ¿no? Entonces regresaba, pero me sentía mal entonces le volvía  a decir adiós pero no pasaban más de dos semanas para que regresara. ¡LO MÁS TORMENTOSO! N tenía mucho poder sobre mi. Sabía que yo estaba clavada con él y que me encantaba, y yo, volvía a caer. La tenía tan fácil. Él no me mentía. Es más, era honesto porque desde un principio me dijo lo de la novia y yo, a pesar de que no estaba de acuerdo accedí a su trato.

Así fue mi historia por varios años, hasta que me mudé a la CDMX, me enamoré de alguien que sí valía la pena, y lo olvidé.

Hoy entiendo que en ese momento de mi vida me puse en esa situación porque no me respetaba y no me quería, porque mi autoestima estaba en el piso y quien llegara a darme un poquito de atención y de cariño yo lo aceptaba. No me justifico pero no sabía algo mejor cuando tenía 23. Él se encargaba de subirme el ego diciéndome que yo era su sueño (ay par favar!) pero sus palabras no hacían congruencia con sus acciones. 

Después de contarles mi historia quiero dejarles unos #romitips por si están en una situación similar.

1. Date a respetar.

Suena a lo que me decía mi mamá, pero es cierto. Hasta que no te valoras y te quieres no te llegas a respetar. El muchacho podrá ser un culero pero ese no es tú problema. Aquí tienes que ver por ti y dejar de echarle la culpa al otro. ¿Qué quieres tú? ¿Realmente quieres ser la otra?

2. Pero sé que a mi me ama…

Ok. Si te amara tanto como dice te respetaría y no te utilizaría como lo está haciendo. Le pondría fin a su relación, la cerraría, la sanaría y después saldría contigo. Sorry pero es la verdad. Esa persona es una egoísta porque solo ve por su beneficio propio. No pongas en una posición tan cómoda a una persona que tiene todas las de ganar y tú todas las de perder. No es un tema de karma, es un tema de respeto hacia USTEDES.

En últimas ustedes saben lo que hacen y al final, cada quién se hace responsable de sus acciones pero solo sepan que la única perjudicada vas a ser tú. Y si no les importa ser la amante (como Nicky Jam y todos los otros cien mil reggeatoneros) pues denle. Nada más sin llorar después.

Por último, si les dijera que si se van por equis camino se van a quemar los pies, ¿irían? ¿No verdad? ¿Entonces por qué meten su energía en una relación donde solo caben dos? 

Comentarios

Loading Facebook Comments ...
No Comments

Post A Comment