Ruido de fondo - Romina Sacre
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Ruido de fondo

A una mujer siempre le costará el doble ganar la mitad. Lo dijo Iris Young y yo no estoy dispuesta a continuar con esa realidad. 

Hace una semana renuncié al trabajo que amaba porque mi ex jefe es un macho. Renuncié porque ya no estaba dispuesta a seguir aguantando abusos y malos ratos. Bromitas “tontas”, comentarios discriminatorios seguidos de acciones condescendientes. 

Me cansé de sentirme como un pedazo de carne sin cerebro que resuelve problemas ajenos en un ambiente tóxico.

Es una locura darte cuenta cómo los hombres no están conscientes del grado de violencia con el que se desenvuelven alrededor de las mujeres. Dentro y fuera de la oficina. Y si, lamentablemente es algo que TODAS las mujeres tenemos en común: hemos sido víctimas de violencia. De la que se ve y la que no se ve. La que duele físicamente y la otra que enoja al oído.

Me rehúso a aceptar que se volvió “normal” que en la oficina nos desacrediten de maneras tan agresivas, les cuento algunos ejemplos de lo que viví:

Situación A: Junta interna, un compañero, una compañera, mi jefe y yo. Mi compañero no participa en la junta, dibuja y revisa facebook. Nosotras, atentas y recibiendo regaños. Él gana más que las dos por hacer el mismo (y menos) trabajo que nosotras.

Situación B: Una chava manda su CV, su nombre tiene raíces indígenas, por eso no le dan el trabajo. SOLO por eso. 

Situación C: Junta con cliente (baby boomer de 68 años), mi compañero expone su parte, no le cuestionan nada. Yo expongo mi parte, el señor me empieza a explicar cómo hacer mi trabajo, haciéndome preguntas indignantes como: “¿Si sabías que a la madera se le pone un barniz? El barniz es…”

Probablemente me lean enojada, y sí lo estoy, estoy muy indignada. Me indigna que un hombre solo por gozar de ese privilegio de género piense que tiene la libertad de definir a una mujer por su nombre o su apariencia. Imagínense, varias veces se cuestionó la entrada de mujeres a la oficina porque no entraba en su cultural fit, esto significa que su cuerpo, cara o piel no “quedaban” con los estatutos de la empresa.

Es una tontería.

Tenemos que empezar a hablar de lo importante: de cerebros, capacidades, inteligencia, ganas, conocimiento, innovación. ESO es lo que importa. Qué importa si eres morena, flaca o te vistes diferente. La banalidad machista tiene que extinguirse.

Pero todxs sabemos que para que algo cambie tiene que haber una modificación en el comportamiento, manera en que nos referimos a las cosas y sobre todo, poner y exigir que se respeten los límites.

Empecemos a hablar de esto abiertamente. Hay que alzar la voz, juntarnos, discutirlo, motivarnos y apoyarnos.

Es imperativo empezar a demandar respeto, señalar a aquel que se pasó de listo, difundir situaciones desagradables y a sus respectivos actores porque todas nos hemos quedado frustradas, enojadas, usadas e impotentes después de uno de esos actos “cotidianos”. Es momento de hablar y demandar nuestro derecho: la igualdad. 

Ojo, es importante recalcar que no todas las víctimas (me caga la palabra víctima, prefiero sobreviviente; tiene poder) quieren ser héroes. No porque te pasó tienes que compartirlo o luchar incansablemente, es muy válido ya que todos hemos tenido un contexto de crecimiento diferente, lo que sí tenemos en común y NO es válido es que todo un grupo de la población, la mitad para ser exactas, sea violentado sólo por se considera inferior.

Es evidente que hay un grave problema de desigualdad en razón del género en el ámbito laboral, no solo en México; en el mundo. Del cual todas y todos debemos hacernos responsables.

Por eso, invito a los hombres a ser aliados, a unirse a esa voz de igualdad de las mujeres usando su privilegio con un enfoque positivo. Y nosotras las mujeres, quienes estemos pasando por esto o lo hemos vivido en otros momentos, no nos quedemos calladas.

Porque renunciar a lo que amas es horrible, pero cuando el lugar en donde trabajas no te respetan como tu a él, ¿cuánto estás dispuesta a aguantar? ¿cuántas otras juntas siendo anulada por la mesa llena de hombres? ¿cuántos comentarios desagradables de tu jefe? ¿cuándo vas a empezar a escuchar ese ruido de fondo? 

¿Cuándo vas a hacer algo por ti? 

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