#YoTambién - Romina Sacre
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#YoTambién

Tristemente muchas mujeres tenemos una historia de acoso, y esta es la mía. 

“Me da mucho gusto verte”, me dijo en cuanto crucé la puerta de su oficina. “Siéntate”. Él se sentó detrás de su escritorio, prendió un cigarro y después de 5 minutos de hablar de prácticamente nada, se me quedó viendo fijamente, apagó su cigarro y me dijo: “¿Sabes algo? Sé que eres una niña muy inteligente,  muy fresa, que has viajado, que estudiaste en Nueva York y bla bla bla, y sí, tienes talento para escribir, pero yo no te veo como actriz, ¿sabes por qué? Porque no explotas tu sexualidad. A mi jefe le va a valer madres que hayas estudiado tanto, ¿sabes qué es lo primero que me va a preguntar? Si estás buena o no. Mamita, ¡te caes de buena mi reina! Tú debes de pensar en ser esa mujer que entra a un lugar y todo el mundo se la quiere coger… piensa en Angelique Boyer… Deberías de aspirar en ser como ella. ¿O tu crees que todas las que tienen los protagónicos es porque son muy buenas actrices? A ver, no pienses que salir con un productor es algo malo, al contrario, deberías de verlo como que ellos quieren algo de ti, como algo bueno”, terminó de echarse su choro y yo como pendeja escuchándolo.

No sé exactamente cuánto tiempo estuve ahí pero mientras me tragaba sus palabras y le daba el avión por dentro ardía de coraje. Me enojaba que no tuviera los huevos de pararme de ahí o de preguntarle que qué quería de mi. Me sentía estúpida porque por mucho tiempo pensé que realmente le gustaba mi proyecto, que veía en mi talento para escribir un guión. Salí de su oficina mareada y entre el cigarro y sus palabras, me dieron ganas de vomitar. Le hablé a Sasa y le dije que a menos de que ella estuviera dispuesta a echarse a ese güey o a otro de los productores, la película no se iba a hacer. Iba en silencio rumbo a mi casa pensando en cuántas niñas no habrán caído con las palabras de “no veas mal salir con un productor, ellos son los que quieren algo de ti”. Pensé en las que son más chavitas que yo, que sueñan con ser actrices y a las que les lavan el cerebro. También pensé que todo su puto choro asqueroso era referente a una fiesta a la que me había invitado dos semanas antes.

“Romi preciosa, voy a hacer una fiesta en mi casa, trae a tu amiga porque aquí va a estar mi jefe, para que le platiques de tu proyecto”, me dijo por teléfono. Ese día estábamos en mi casa terminando de escribir el guión y no dudé ni un segundo en decirle a Sasa que fuéramos porque se me hizo una excelente oportunidad.

Llegamos a una casa en Bosques de las Lomas y para mi sorpresa no era tal cual una fiesta. Yo pensé que por fiesta se refería a muchas personas, tal vez canapés y meseros, pero era más bien una reunión en la sala de la casa de este productor donde éramos 10 niñas, el jefe y otros dos productores más. Me sentí súper incómoda desde el principio porque luego luego capté hacia donde iba esta “fiestecita”. Algunas de las niñas que estaban ahí traían escotes, mini faldas y tacones altísimos de acrílico y no les calculaba a la mayoría más de 25 años. Nos ofrecían de tomar, lo cual yo solo acepté una copa de champaña porque traía coche y lo menos que iba a hacer era emborracharme ahí. Después de un rato de convivencia empezó el karaoke. Una de ellas cantó la canción de “Acaríciame” de Maria Concita Alonso y no sé si la hayan escuchado pero la letra dice algo como “acariciame con manos locas enloquéceme, con uñas y sonrisas ámame … “ y se tocaba el pecho, el cuello, y mientras los productores la veían con cara de lujuria, yo no podía entender qué madres hacía ahí. Otra niña se proyectó cantando “Me haces tanto bien” de Amistades Peligrosas “ya sabes que me entra a la primera ahora ya sale algo mejor y qué calor me gusta tu cuerpo…” y cuando terminó, el jefe dijo: “Mamita, con ese cuerpo ni quien se fije en tu voz.” Era temprano cuando decidí irme porque ya los productores ya tenían a las chavitas en sus piernas y cada minuto era más incómodo. Salí de ahí traumada. Tanto se me notó que el productor me llamó a las dos semanas para que fuera a su oficina a “hablar del guión”, que es la historia que les conté al principio. 

¿Por qué cuento esto 4 años después?

Cameron Russell, una modelo estadounidense y activista, quien a raíz de todo el escándalo de Harvey Weinstein -el productor de Hollywood acusado de acoso sexual por varias actrices- empezó una campaña en redes sociales con el hashtag  #MyJobShouldNotIncludeAbuse (#MiTrabajoNoDebeIncluirAbuso) donde pidió a gente de la industria del modelaje que le mandaran de forma anónima, historias de abuso las cuales compartió en Instagram (léanlas aquí), y de verdad, es triste y repugnante lo que algunas personas pueden hacer cuando tienen poder, porque hay muchas niñas que están empezando y tienen miedo de quedarse sin trabajo o que se les cierren las puertas.

Me dio tanto coraje que contacté a Cameron (me sentí muy especial de que respondiera ja!) y le dije que yo quería unirme a su campaña y hacerla en México para que más mujeres contemos nuestra experiencia y para que los demás se den cuenta que es más común de lo que creen, y no solo en el mundo del modelaje ni de la actuación sino en TODOS los ámbitos.

Por favor, si tienes una historia, mándamela a mi correo romina@rominasacre.com para que yo la pueda compartir.

No estamos solas y no es nuestra culpa, y es nuestra obligación exponer este tipo de acciones.

Las quiero paleras. Juntas somos más fuertes.

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